Desarrollo sostenible y tramas y sujetos del medio rural

El desarrollo rural es un concepto multidimensional, que involucra territorios y actores territoriales diversos, tanto localizados como deslocalizados. Su abordaje como objeto de estudio ha tenido un fuerte anclaje en la producción agropecuaria y forestal y en la estructura agraria en general. Sin embargo hoy en día se ha complejizado, acompañando la fragmentación y heterogeinización de los espacios rurales. En estos procesos de dinámica social y espacial tienen un importante papel diversos tipos de sujetos sociales, como instituciones públicas, organizaciones, productores y habitantes rurales, artesanos, elaboradores, prestadores turísticos, agentes inmobiliarios, sectores políticos nacionales provinciales y municipales, entre otros.  Las dinámicas del desarrollo, por otro lado, implican la reestructuración permanente de los espacios rurales, por lo cual es relevante considerar su dimensión histórica y los factores de contexto que inciden sobre las mismas.

Aproximadamente 70% de las personas con menores ingresos del mundo viven en áreas rurales y representan lo que tradicionalmente se ha denominado “campesinado”. Numerosas investigaciones y organizaciones nacionales e internacionales (FAO, FIDA, ONU, etc.) señalan actualmente que el desarrollo rural en el sector de los pequeños productores juega un papel clave para disminuir la pobreza en el mundo, involucrando factores ambientales, recursos naturales, patrimonio cultural local, infraestructura y políticas públicas.

Las investigaciones dentro de este programa se orientan a analizar y diseñar estrategias de desarrollo socioterritorial sostenible (tanto en términos ambientales como sociales y culturales), en función de la calidad de vida de las poblaciones rurales, definida ésta desde los mismos protagonistas. En particular, propone trabajar revalorizando los saberes y capacidades locales junto al sector campesino: pequeños productores rurales, artesanos, comunidades con adscripción étnica (aborígenes, migrantes, refugiados, etc.), que históricamente no ha sido escuchado para el diseño de las políticas públicas que afectan sus territorios. El análisis de las estrategias productivas y de reproducción de las familias rurales, de las tramas productivas, de las características del empleo rural y agrario, de las limitantes y potencialidades de inserción de llevando a cabo en el marco de diversos proyectos.

La propuesta se enmarca en un área clave de investigación y vinculación tecnológica, de importancia científica y sociopolítica cada vez mayor tanto en Argentina como en Latinoamérica, con el objetivo de pensar y debatir un creciente número de investigaciones, movimientos sociales, sistemas de organización, políticas regionales, tramas vinculares, espacios de participación democrática y circuitos socioproductivos históricos y actuales en el medio rural patagónico. Para ello, se orienta a reunir abordajes agroecológicos e interdisciplinarios, con base sociológica, agronómica, antropológica, económica y ambiental, e involucrar líneas de trabajo en: Economía Social y Solidaria, Agricultura Familiar, Soberanía Alimentaria, Mujer Rural y, por supuesto, lo relativo a tierras y recursos naturales, entre otras.  

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) difunde la situación a nivel mundial sobre el desarrollo humano y la explotación de los servicios ambientales. Las ciudades y los centros urbanos de los países en desarrollo están creciendo a una escala sin precedentes. Hace 10 años, un 40% de la población del mundo en desarrollo -o 2 000 millones de personas- vivía en las zonas urbanas. Desde entonces, esta cifra ha aumentado casi al doble de la velocidad que el total del crecimiento demográfico, a más de 2 500 millones, lo que equivale a casi cinco ciudades nuevas del tamaño de Beijing cada 12 meses.

Para 2025, más de la mitad de la población del mundo en desarrollo -3 500 millones de personas- será urbana. Mientras que en Europa y América del Norte la urbanización tomó siglos, estimulada por la industrialización y el aumento constante de los ingresos per cápita, en el mundo en desarrollo se producirá en el lapso de dos o tres generaciones. En muchos países en desarrollo no es la oportunidad económica lo que impulsa el crecimiento urbano, sino las altas tasas de natalidad y la llegada de masas de personas del medio rural que huyen del hambre, la pobreza y la inseguridad. En los países de bajos ingresos la urbanización se produce acompañada de elevados niveles de pobreza, desempleo e inseguridad alimentaria.

Se estima que en todo el mundo hay 1 000 millones de personas hacinadas en barriadas, sin acceso a los servicios básicos de salud, agua y sanidad. Alrededor del 30% de la población urbana del mundo en desarrollo -770 millones de personas- está desempleada o son “trabajadores pobres” con ingresos inferiores al umbral oficial de pobreza. Para subsistir, millones de personas de los barrios bajos recurren a la producción de sus propios alimentos en cualquier pedazo de tierra disponible: patios domésticos, a lo largo de los ríos, las carreteras y las vías férreas, y debajo del cableado eléctrico. Se estima que 130 millones de habitantes de los centros urbanos en África y 230 millones en América Latina practican la agricultura, sobre todo horticultura, para suministrar alimentos a sus familias u obtener ingresos por la venta de sus productos. Un punto de partida para crear ciudades más verdes es reconocer e incorporar en la política y la planificación urbana muchas de las soluciones creativas que la propia población urbana ha desarrollado para fortalecer sus comunidades y mejorar su vida. Las principales consecuencias de la urbanización sin planificación están la deforestación y la contaminación del agua y el suelo por el uso de plaguicidas, nitrógeno, fósforo y materia prima orgánica que contenga residuos nocivos, como metales pesados, así como el crecimiento de mercados informales de tierras que retroalimentan la problemática de la exclusión territorial. Se han llegado a manifestar dudas de la contribución de la agricultura urbana y periurbana a la sostenibilidad ambiental de las ciudades. En efecto, los recursos básicos (el agua y el suelo) necesarios para la producción agrícola compiten con otras necesidades urbanas prioritarias (el agua potable y para uso industrial, la construcción de viviendas y de infraestructura, etc.). Es muy importante la forma en que los agricultores eficaces y los funcionarios de las ciudades explotan los posibles beneficios ambientales, reducen al mínimo los problemas y encuentran formas de asegurar que los agricultores tengan acceso a tierras.

El Instituto también pretende integrar valores, prácticas y conocimientos del campo rural y agronómico, a estrategias de intervención para el desarrollo sostenible, multiplicando las oportunidades que ofrece la producción agropecuaria familiar, con prácticas para el tratamiento de los residuos orgánicos de manera descentralizada, que permita su transformación en un abono o enmienda de valor agronómico. Programas como ProHuerta desarrollado por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y “Compostaje Domiciliario” llevado adelante por el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial-Córdoba, entre otros) representan antecedentes en la valorización de los residuos orgánicos, que se sostienen en estrategias de transferencia y participación pública con soporte de organismos de la ciencia y la técnica.  Estas estrategias facilitan y establecen la interacción entre el público en general (local y federal), organismos técnicos y científicos detrás de propuestas de desarrollo sostenible que requieren fortalecimiento, como la valoración de los residuos y la producción de alimentos en sectores vulnerables. Las comunidades poco formalizadas, que subsisten de los residuos urbanos requieren el soporte de organismos públicos de ciencia y técnica que contribuyan a capitalizar las oportunidades de inclusión y desarrollo, atendiendo sus necesidades básicas y aporten a la generación de trabajo digno; ambiental, social y económicamente sostenible.

Muchos de los investigadores del Instituto en esta área, además de publicaciones, se focalizan en la vinculación, intervención en políticas públicas y participación en foros sociales.

Dentro de este programa de investigación, se encuentran activos y bajo la dirección de miembros del IRNAD lo siguientes proyectos de investigación:

  • 2015-2017 (extensión del proyecto anterior). Planta para el procesamiento de fibras finas naturales (guanaco, mohair y otras), en poder de pequeños productores rurales y artesanos asociados de Patagonia (Ñorquinco, Río Negro). FONARSEC (ANPCyT) y Programa PostEmergencia, UCAR Unidad de Cambio Rural, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Vinculadora: Patricia Dreidemie
  • 2015-2016. Fortalecimiento del grupo de artesana/os mapuches ‘Siguiendo nuestra cultura’ (Junín de los Andes, Neuquén). PTIS-PROCODAS 2015, Programa de Fortalecimiento de Actores Sociales. Instituciones: UNRN, UNMAY. Directora: Patricia Dreidemie
  • 2014-2018. Programa Cambio Rural II. Coordinación de proyectos grupales de intervención en El Manso y El Bolsón. Agente de proyecto: Claudia Cobelo
  • 2014-2016. Problemáticas y estrategias socio productivas de actores del sector de la fruta fina en la comarca andina del paralelo 42. UNRN, PI 40 B 366. Directora Claudia Cobelo
  • 2013-2017. Desarrollo del circuito de fibra de guanaco como recurso estratégico de la Economía Social en Patagonia. FONARSEC. Proyecto de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS), Área: Desarrollo Social. CAPP: UNRN, Asociación Civil Mercado de la Estepa, Asociación Civil Surcos Patagónicos, Dirección de Fauna Silvestre de Río Negro. Presupuesto: $ 6.897.375,20. Directores: Roberto Killmeate y Patricia Dreidemie.
  • 2009-2016. Fortalecimiento de la agricultura intensiva familiar en los valles cordilleranos del SO de  Río Negro. Proyecto PFIP 2008. Directora: Claudia Cobelo
  • 2005-2017. Programa Cambio Rural I. Coordinación de proyectos grupales de intervención en El Manso, Foyel, El Bolsón, El Hoyo y Lago Puelo. Agente de Proyecto: Claudia Cobelo.

A su vez, los miembros del IRNAD participan de proyectos de investigación vinculados con otras instituciones:

  • 2014-2015. Agregado de valor de la lana cruza Corriedale en fieltro. Proyecto de Extensión UNRN. Dir. Gabriela Aloras, LDAA.
  • 2013-2019. Programa Nacional de los Territorios, INTA. Tramas, mercados y estrategias de valorización y comercialización. Dir. Fabiana García.
  • 2013-2019. Proyecto Regional con Enfoque Territorial PRET 1281101 Aportes para el desarrollo de Cordillera y Pre-Cordillera, CRPN. INTA.
  • 2013-2019. Programa Nacional de los Territorios, INTA. Proyecto específico: Sujetos sociales en procesos de transformación territorial. Dir. Graciela Preda.
  • 2011-2016. Cluster Norpatagónico de Fruta Fina. PROSAP-Provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut, INTA, UNRN.

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